Sello: Intact
Ya ha pasado mucho tiempo desde la edición de su anterior disco, el maravilloso “marbles”, trabajo que sufragaron con el dinero que los mismos fans adelantaron a la banda, comprando por adelantado el disco antes incluso de entrar la agrupación al estudio. Se demuestra así que Marillion tienen un base de seguidores muy sólida, y no es para menos, pues llevan en este negocio sus buenos veinticinco años, y nunca, pero nunca, han decepcionado al respetable.
La nueva entrega de Marillion nos devuelve a una banda anclada en esos sentimientos atmosféricos que cada vez se alejan más del progresivo para introducirse en lo que podríamos denominar buena música sin más. No han sido nunca Marillion un grupo de despliegues instrumentales, aunque cualquiera que los haya visto en directo tiene muy claro que son un combo solvente y poderoso a un tiempo, que cuando quieren tocan pero que muy bien; lo que pasa es que Marillion siempre han preferido la calidad compositiva a la técnica, y por eso se han volcado, desde los principios de su carrera, en la creación de buenas canciones por encima de virtuosismos, al revés de lo que le pasa, por ejemplo a Dream Theater.
No es por nada, y que nadie se ofenda, pero Marillion componen mejores canciones que los neoyorquinos, puede que no toquen tan bien como ellos, pero a la hora de crear melodías no les supera nadie del actual universo progresivo.
En “Somewhere else” nos topamos con unas canciones intimistas la mayoría de ellas, creadas para la relajación, para abstraerse en una tarde de lluvia o de buen tiempo, pues eso da lo mismo, y disfrutar del poder creativo de uno de los grupos fundamentales para entender la música británica de finales del siglo veintiuno, una de mis bandas favoritas, eso que quede claro, en un país donde lo que prima es más la payasada y el estar en ciertas modas que el ser un talento de verdad. Nunca van a llenar estadios como Oasis o como Placebo, pero les dan mil vueltas. No son tampoco los más ruidosos, ni hablan de Satanás ni de cosas por el estilo. No les hace falta, los fans de Marillion acudiremos a la tienda a comprar cada una de sus entregas como si se tratara de una especie de liturgia que hay que cumplir a toda costa.
Para mí, uno de los mejores discos que han sacado, muy en la onda de “This strange engine” de “Brave” o de “Marbles”, melodía por todos lados y la tremenda voz de Steve Hoggart dominándolo todo como el gran maestro de ceremonias que todos sabemos que es.
Artículo escrito por ignacio rielas