Sello: SPV
Parece que Monster Magnet han vuelto a encontrar el norte. Con su anterior “Monolitic Baby” ya se recuperaron un tanto del bajón artístico que supuso su paso por una gran discográfica, por más que con “Powertrip” estuvieron a punto de convertirse en estrellas, algo que en mi opinión hubiera acabado con la carrera del grupo: no ha sido así, Monster Magnet han vuelto a los locales de mediano aforo y a ignorar las listas de éxito masivo, y su música lo agradece, porque perdida la presión a que le sometían al señor Wyndorf las grandes discográficas, este tremendo cantante, compositor y guitarrista, puede dedicarse a lo que de verdad sabe hacer: tremendos temas de hard rock a la antigua.
Con su compañero inseparable Ed Mundell en la otra guitarra, el grupo se ha dejado de teclados omnipresentes y se ha volcado en lo que mejor sabían hacer hace años con discos como “Dopes to Inifinity”, un hard rock con grandes toques psicodélicos que bebe directamente de la fuente que fueron en los primeros setenta los míticos Blue Cheer. Como ellos, Monster Magnet cincelan un rock duro granítico, sin fisuras, al que el término stoner rock le viene como anillo al dedo, precisamente ahora que el stoner rock ha dejado de ser una moda y de atraer a advenedizos, grupos que nunca tuvieron nada que ver con el rock setentero y que se apuntaron alegremente al tren del éxito, un éxito que, al no llegar para los que carecían de talento, ha despejado el panorama.
A falta de bulto, ahora tenemos claridad, y si en su anterior cedé versioneaban a un grande de los setenta (David Gilmour de Pink Floyd en su fantástico primer disco en solitario), ahora se lo hacen con un tema de la época psicodélica de sus satánicas majestades The Rolling Stones, y así podemos escuchar una sorprendente revisión de “2000 Light Years From Home”, y resulta curioso cómo el señor Wyndorf lleva el tema a su terreno, y no se amilana cuando toma, a una vez, el papel de Keith Richards en la guitarra y de Mick Jagger a la voz.
Un disco brillante para los seguidores de lo añejo, que no anticuado.
Artículo escrito por ignacio rielas