Sello: Century Media
Aunque estamos ante un grupo no demasiado conocido, hay que puntualizar que Nocturnal Rites llevan en el mundo de la música un montón de años. Podemos empezar diciendo que su primer disco tiene nada menos que trece años, que salió en 1995, pero si a eso añadimos que un combo graba su primer disco cuando lleva tres o cuatro años ensayando, y además tenemos en cuenta que hay miembros que provienen de otras agrupaciones antes de formar parte del núcleo inicial de la banda, es fácil inferir que algunos de los integrantes del combo están en el mundo de la música desde finales de los ochenta.
¿Y qué es lo que nos ofrecen Nocturnal Rites? Con un nombre así, uno esperaría el típico combo de power metal en plan alemán y tal; pero no, colegas, este grupo sueco por más señas se dedica a un metal tradicional con toques hard roqueros, con influencias de peña como Def Leppard cuando Def Leppard hacían metal (ya ha llovido), con toques a lo Saxon y con aires a lo Pretty Maids cuando Pretty Maids sacaron su primer redondo.
Es decir, que la receta parece fácil a primera vista. Metal tradicional, buenas melodías, grandes solos y algunos toques de teclados en algunos temas que le dan a Nocturnal Rites ese aire de hard setentero con influencias Rainbow. Todo eso es lo que nos podemos topar aquí, un grupo que va por su octava entrega en estudio, de ahí el título digo yo, y que no se han caído de ninguna higuera.
Un álbum para fans del metal de toda la vida, de los primeros Helloween y de los grupos que hemos citado, y eso que no copian a nadie, que quede claro.
Artículo escrito por ignacio rielas