Sello: Frontiers
Robin Beck es una mujer a la que resulta difícil no prestar atención si lo tuyo es el AOR suave o el West Coast; Robin Beck podría ser la heredera femenina de esos sonidos elegantes que pusieron de moda gente de los ochenta y de los noventa como Freddie Fredericksen en aquel inconmensurable disco de King of Hearts; o también podría ser la heredera de la tradición implantada, también en los ochenta, por el señor Richard Marx en sus dos primeros discos, antes de dar el salto a la fama, y mientras permanecía en lo que podríamos llamar “AOR underground”.
Esta chica tiene una historia muy antigua, que se remonta a mediados de los años ochenta, cuando la escena AOR se aprovechaba del tirón de grupos como los veteranos Journey o Foreigner, o por gente (entonces) nueva como Bon Jovi o Def Leppard, que venían, estos últimos, desde Inglaterra para plantar la bandera del AOR comercial y electrónica con “Hysteria”.
Robin Beck llegó a estar patrocinada por Coca Cola, y sus canciones tuvieron una época en que sonaban en todas las radios. Actualmente, continúa su carrera a razón de un disco cada año y medio poco más o menos, y en su nuevo lanzamiento, el que tenemos entre manos, nos hallamos ante una serie de canciones muy bien producidas, en las que la voz de esta cantante no sobresale en demasía, donde deja, en definitiva, que los instrumentistas hagan su labor y no los constriñe al papel de segundones,
El resultado es un disco que gustará a quienes disfrutaran en los ochenta con las míticas Heart de las hermanas Wilson, o con grupos como Vixen, Precious Metal o los olvidados Laos, aquella banda alemana con chica al frente que rozaron el cielo con su único disco para luego caer en el olvido.
Nunca le pasará eso a Robin Beck, con su carrera remontada a años ha, tenemos chica para rato, y mientras publique discos como este, no hay de qué preocuparse, el AOR sigue vivo y con buena salud, señores.
Artículo escrito por ignacio rielas