Sello: Insideout
Han pasado ya unos tres años desde el último lanzamiento en estudio de RPWL, para un servidor y junto con Sieges Even de lo mejor del rock progresivo alemán (ojo, que hablamos de rock progresivo no de metal progresivo, poco de metal hay en RPWL, quizá aún menos que en Sieges Even, que aunque no quieran dejan ver su pasado metálico de los primeros noventa).
Aquel trabajo “World thruough my eyes” fue una de las joyas que los descubrió en el mundo del rock progresivo, por más que la banda ya llevaba un pasado a cuestas con varios redondos de mediana calidad, pero fue en ese donde dieron el salto y se consagraron como un grupo a tener en cuenta. Luego llegó el doble en directo, aparecido hace menos de dos años, en el que versionaban a sus ídolos Pink Floyd, y donde invitaron a tocar al señor Ray Wilson de los reformados Stiltskin.
Hacía falta que volvieran con un proyecto sonoro de nivel, no con cualquier cosa, se jugaban mucho, porque la gente no iba a permitirles que bajaran el listón, y además ellos parecían haber echado el resto en “World...”, esto es que parecía difícil superarlo.
No lo han superado, simplemente RPWL han intentado innovar, han metido más elementos rockeros, casi metálicos (aquí sí), por un lado, y por otro han captado ese espíritu de Pink Floyd en la era en que Roger Waters abandonó el grupo y la banda se convirtió, ya en sus estadios finales, en el proyecto del guitarrista David Gilmour, de modo que los guiños a “A momentary lapse of reason” de Pink Floyd, y en menor medida a “The division bell”, son una constante tónica a lo largo de un redondo de una elevada calidad, de una producción impecable para una banda que, puedo atestiguarlo, en directo no decepcionan, por más que la masa progresiva no les hace mucho caso y RPWL se han de contentar, al menos en nuestro país, con tocar en locales para quinientas personas, lo que desde luego no hace de menos ni un tanto así a sus tremendas canciones.
Sorprendente el tema “Masters of war”, una especie de homenaje a la canción “Sorrow” de Pink Floyd, del mencionado “A momentary lapse of reason”. “Masters of war” es una canción que vale por sí sola la adquisición de un disco, repetimos, no tan brillante como “World trhough my eyes” (eso hubiera sido demasiado pedir) pero no obstante muy recomendable para los seguidores de la banda y todo el personal que quiera recuperar el espíritu de viejas formaciones como Emerson Lake and Palmer, Camel, o primeros Marillion.
Artículo escrito por ignacio rielas