Sello: Frontiers
Hacía tiempo que no caía en nuestras manos un material melódico de tanta calidad, un disco que te teletransportara a los años ochenta, con gente precisamente de esa época; porque este disco está liderado a partes iguales:
Uno) por el señor Marc Boals, cantante que fue de la primerísima época de Rising Force de Yngwie Malmsteem, cuando les dejó Jeff Scot Soto. Marc Boals fue pronto sustituido a su vez por otros vocalistas como el simpar Joe Lyn Turner, pero no se apartó de la música, sino que publicó tres discos en solitario acreditados a su nombre que tuvieron cierta repercusión en mercados como el escandinavo y el japonés. Además, lideró la banda progresiva Ring of Fire, donde también estaba, nada menos, Virgil Donati a la batería y Tony Macalpine a la guitarra (quienes por cierto han juntado fuerzas hace poco para sacar el disco de Devil’s Slingshot, pero esa es otra historia). Luego ha pasado como tres años sin hacer nada musicalmente, tomando fuerzas, creemos, para este gran proyecto donde interviene:
Dos) el guitarrista Magnus Karlsson, uno de los hijos putativos del otro sueco Yngwie Malmsteem, pues Karlsson es un discípulo aventajado de ese guitarrista, un hombre que ha tocado en el proyecto Starbreaker, con Tony Harnell, ex vocalista de TNT, sustituido a su vez por Tony Mills de los británicos Shy.
¿Hace falta, después de esta introducción, contar qué es lo que nos vamos a encontrar aquí?
Habéis acertado. Buen hard rock melódico, heavy metal a veces, pero nada de power metal, aquí lo que priman son las guitarras del señor Karlsson y la voz de Boals, creando unas canciones que podrían haber ido sin ir más lejos en el “Trilogy” de Yngwie Malmstee, lo cual ya puede dar una idea del nivelazo que tenemos aquí.
Temas increíbles, con una producción en la que se ve que el sello Frontiers no ha escatimado esfuerzos, han creado una auténtica obra de arte del hard rock de todos los tiempos, a la altura de lo mejor de Kingdom Come, Gotthard o la época más dura de Asia. Para amantes del AOR en su versión más dura también va recomendado este gran disco.
Atención, y si tenéis que comprar un disco para un aficionado al buen guitarreo, alguien a quien le guste, por ejemplo, el mencionado Yngwie Malmsteem, aquí tenéis, como decimos, unos grandes discípulos aventajados. Pocos discos de hard rock tan increíbles os vais a encontrar en estos tiempos.
Artículo escrito por ignacio rielas