Sello: Insideout
Ty Tabor es conocido por tocar la guitarra en King’s X, el grupo híbrido entre el rock progresivo, el hard rock y el rock alternativo, la banda que fue alternativa antes de que existiera siquiera esta etiqueta, un hombre que no oculta su amor por la música de los sesenta y de los setenta, se dice admirador de los Beatles, pero también de Peter Framptom. Andamos ya por su tercer disco en solitario, pues como sus otros camaradas de la banda, tal es el caso de Dug Pinnick, a este tipo le sobra tiempo para embarcarse en proyectos en solitario en los que dar rienda suelta a su enorme creatividad, la de un hombre que no tiene bastante con un grupo y tiene que inventarse otros para dar salida a sus propias canciones.
En este tercer disco en solitario ha contado con el apoyo del batería de Kings’x y también se lo ha hecho él solo con casi todos los instrumentos, lo que ya da una idea de la formación de este hombre, además de afrontar las labores vocales, un punto donde se le ve como en ningún otro su adoración por los Beatles, más concretamente por el fenecido John Lennon, quien le ha influido, y mucho, en la voz, en ese timbre delicado pero a la vez poderoso que parece la marca de la casa de este buen disco que es “Rock Garden”.
Él dice que esos artistas de los años setenta no son como las grandes figuras de ahora, que a aquéllos todavía puedes escucharlos en la radio, sea porque han sacado un disco nuevo que guarda interés, sea porque tienen una o varias de esas canciones que nunca han pasado de moda. Se le nota a Ty Tabor la aspiración por querer convertirse en uno de esos músicos fuera del tiempo, uno de esos hombres que van más allá de su época, creando canciones inmortales. Por eso, quizá, tengamos aquí la aparición de uno de los miembros de The Monkees, la banda americana sesentera por naturaleza junto a The Beach Boys, el grupo que creó una cadena de televisión para emular a los Beatles, ese hombre es Michael Nesmith, que aparece en algún que otro corte del redondo.
En resumidas cuentas, un buen disco de rock, mitad progresivo mitad ejercicio de nostalgia por la época de los sesenta y los setenta que ya, desgraciadamente, nunca volverá.
Artículo escrito por ignacio rielas