Sello: Century Media
Uno no sabe si lo que define este disco es bueno o es malo. Me explico: la segunda entrega de estos músicos se resiste a la clasificación. Por un lado, todos sabemos que Century Media andan atentos a todo lo que suene a metalcore en sus diversas variantes. Pero por otro, la hoja promocional –así como varias webs y revistas de papel- definen este trabajo como “deathcore”, o sea, si no entiendo mal, una mezcla entre death metal y hardcore.
Hum, la cosa, a mi modo de ver, resulta más compleja de lo que parece a simple vista. Sí, tenemos elementos death en la voz de su tremendo front man, un tipo que puede recordarnos en ocasiones a las partes más graves de gente como Morbid Angel o incluso algo de la frontera con el grind que marcan Mortician. Pero luego el tío tira con la voz por derroteros algo más melódicos que ni son asimilables al death melódico sueco ni al hardcore emocional, al emocore, que se practica tanto en Estados Unidos.
Para acabar de complicar la cosa, resulta que meten teclados por muchos sitios, consiguiendo un toque “progresivo” (si tal palabra puede definir un disco de metal extremo de poco más de media hora de duración) que convierte, definitivamente, este trabajo, y como decíamos al principio, en algo por completo inclasificable.
Yo recomendaría este disco a la gente que busque emociones fuertes, cosas raras que no sean de fácil etiquetado, siempre, claro está, en el mundo del metal extremo, el que va desde el thrash metal técnico y vanguardista al grindcore experimental.
Artículo escrito por ignacio rielas