Sello: Metal Blade
No son los más originales, tampoco los mejores en su género, ni mucho menos van a derribar fronteras entre estilos; pero había algo en el debut de hace año y medio de estos alemanes que a mí me llamó la atención. Siempre lo digo, cuando Metal Blade echan la mirada a un grupo, por algo será, no están los tiempos como para fichar a cuatro matados que te derriben la credibilidad por los suelos, y más tratándose de un sello que lleva batiéndose el cobre con el metal desde 1982, que se dice pronto.
Las modas van y vienen, ciertamente. Antes estaba el thrash, luego llegó el grunge, el rock alternativo, el nu metal, y ahora le toca al metalcore; estos alemanes, que provienen de la cuenca del Rhur, saben que su tiempo es aquí y ahora, que no pueden dejar pasar la oportunidad; Metal Blade les publica un segundo cedé a todo trapo, con todos los medios para que la cosa suene que atruene, y efectivamente así es: el segundo redondo de Machinemade God es un disco con todas las de la ley, repetimos: no el mejor en su campo, ni tampoco el más original, ni el mejor interpretado, pero este metalcore con toques melódicos e influencias del death melódico es algo que no estamos acostumbrados a encontrarnos.
Y más viniendo de un país como Alemania, tierra del power speed donde es doblemente meritorio que un grupo se apunte a un carro que hoy por hoy, y como pasó con su antecesor el nu metal, tiene muchos más seguidores y predicamento en el otro lado del Atlántico.
El disco está recomendado para los seguidores de As I Ly Dying, por poner un ejemplo que a todos nos diga algo.
Artículo escrito por ignacio rielas